Hace ya un año que vivo solo. Se puede decir que fue una
decisión concertada. Pero no fue elegida, fue impuesta. Era eso o esperar a que
todo estallase. Imagino que ya comprenderéis, los que no me conocen, que me
separé.
No voy a explicar las circunstancias que motivaron esto. Yo tengo
las mías y ella las suyas, y seguro que ninguna de las dos sean la reales.
El caso es que mi vida cambió por completo un 30 de marzo, sábado
de Semana Santa.
Yo soy una persona bastante independiente desde hace muchísimos
años, aunque siempre acostumbrado a vivir con alguien. Dejé la casa de mis
padres para irme a vivir con mi pareja, y allí vivimos juntos (con un año de separacion
por medio, pero esa es otra historia) durante casi trece años.
Si bien no ha supuesto un gran cambio en mis hábitos, sí que
me ha impuesto dos cosas: vivir solo, y como consecuencia de ello, tener que
hacerlo todo solo y para uno.
Y aquí empieza mi odisea. De ser un perro casero y familiar,
a convertirme en un lobo solitario.
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